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Para responder bien un reactivo de comprensión lectora conviene reconocer qué tipo de texto tienes enfrente. No es una clasificación de adorno: una unidad de aprendizaje de la UNAM explica que saber cómo suele organizarse cada tipo permite predecir su contenido y extraer mejor sus ideas principales. Esta guía explica los tipos de texto uno por uno y cómo distinguirlos en un examen.
Se basa en materiales abiertos de la UNAM: los objetos de aprendizaje del Portal Académico del CCH sobre textos modelo y texto instructivo, y la unidad «Tipología textual» de la FES Acatlán y la CUAED. Los fragmentos de ejemplo fueron escritos para esta guía sobre un mismo tema, la preparación de un examen, para que veas cómo cambia la forma cuando cambia el propósito. Si quieres practicar con textos completos, revisa la guía de comprensión lectora para examen de admisión.
Qué son los tipos de texto y cómo se clasifican
El Portal Académico del CCH define el tipo de texto por su propósito comunicativo. Quien escribe elige una forma adecuada para lo que quiere transmitir: narrar, explicar, describir, exponer, convencer, dar instrucciones o dialogar, entre otros propósitos. La idea es elegir un tipo textual que sirva para decir lo que se quiere sin que se preste a equívocos.
La unidad «Tipología textual», de Antonio Mejía Guzmán para la FES Acatlán y la CUAED, explica que hay tres criterios para clasificar los textos. El primero se fija en los rasgos internos, como el tipo de palabras: los verbos cuando se cuenta una historia o los adjetivos cuando se describe un objeto. El segundo atiende a factores comunicativos, como la intención de quien escribe, la relación con el lector y la situación. El tercero combina ambos y considera que los textos suelen ser una mezcla de tipos. La misma unidad menciona, citando a Loureda (2009), la clasificación iniciada por Werlich, que distingue cuatro tipos: descripción, narración, exposición y argumentación.
A esos cuatro, el CCH suma el texto instructivo, que estudia en otra unidad, y menciona el diálogo entre los propósitos posibles. Saber reconocerlos tiene una utilidad práctica: si sabes cómo se organiza un texto, encuentras más rápido lo importante, el mismo trabajo que explica la guía de idea principal y secundarias. Estos son los tipos que verás en esta guía, cada uno con su propósito:
- Narrativo: contar hechos que ocurren en el tiempo.
- Descriptivo: mostrar cómo es una persona, un objeto, un lugar o una situación.
- Expositivo: explicar un tema de forma objetiva.
- Argumentativo: defender una opinión con argumentos.
- Instructivo: indicar los pasos para hacer algo.
- Dialogal: dialogar; el CCH lo nombra entre los propósitos, aunque no le dedica una unidad propia.
El texto narrativo: contar hechos en el tiempo
Según el Portal Académico del CCH, el texto narrativo es el que predomina en el relato: desarrolla una historia en un tiempo y un espacio determinados, con acciones y personajes. Puede definirse como una sucesión de hechos que se relacionan en el tiempo, real o imaginario, y que protagonizan personas, animales o cosas humanizadas. El CCH cita a María Moliner (1998), para quien narrar es «decir o escribir una historia o cómo ha ocurrido cierto suceso».
El CCH señala cuatro rasgos: la temporalidad, porque los hechos avanzan; la unidad temática, con al menos un personaje; la transformación, porque algo cambia, y la unidad de acción, porque las partes se relacionan con el todo. Añade marcas que ayudan a reconocerlo: verbos de acción, uso del tiempo pasado, conectores temporales y señales de quién narra. La unidad de Mejía Guzmán precisa que en la ficción se habla de personajes y en los hechos reales, como una crónica, de personas.
Este fragmento, escrito para esta guía, reúne esos rasgos: «El lunes, Andrés se sentó a estudiar después de cenar. Primero releyó sus apuntes de historia; luego, cuando ya bostezaba, cerró el cuaderno y se prometió seguir al día siguiente. El martes llegó al examen y, al ver la primera pregunta, recordó que esa parte no la había repasado.» Hay un personaje, Andrés; los hechos avanzan con conectores temporales («el lunes», «primero», «luego», «el martes»); los verbos van en pasado y hay una transformación, de la confianza a la sorpresa. Entre los géneros narrativos, el CCH incluye estos:
- Literarios: cuento, leyenda y novela.
- Periodísticos: noticia y crónica.
- De la vida diaria: chiste, cartas familiares y testimonio.
- Históricos y biográficos: textos de historia y biografía.
- Visuales: historieta, videoclip, videojuego y película de ficción o documental.
El texto descriptivo: mostrar cómo es algo
La unidad de Mejía Guzmán define describir como presentar con palabras a otra persona un objeto, una situación, una persona o un contexto, reales o imaginarios, destacando sus propiedades externas e internas. Es una de las tipologías básicas de la vida escolar y cotidiana, y en la escritura académica sirve para mostrar procedimientos, evoluciones históricas o el contexto de un hecho. Su rasgo textual típico son los adjetivos, así como el de la narración son los verbos.
Según esa unidad, una descripción tiene cuatro elementos. El anclaje es el nombre exacto de lo que se describe; la reformulación lo dice con otras palabras; la caracterización enumera sus partes y sus propiedades, y las relaciones lo asocian con algo conocido y lo sitúan en un contexto. La unidad advierte también que la descripción depende de la percepción subjetiva de quien describe: dos personas pueden describir el mismo lugar de forma distinta.
Este fragmento, escrito para esta guía, describe en lugar de contar: «La noche antes del examen, el escritorio de Andrés, esa mesa de pino que heredó de su hermana, estaba cubierto de papeles. A la izquierda se apilaban tres libros de historia con las esquinas dobladas; al centro, un cuaderno abierto mostraba páginas llenas de subrayados amarillos, y junto a la lámpara había una taza de café ya frío. Parecía más una bodega que un lugar de estudio.» Casi no pasa nada: el texto se detiene en cómo es el escritorio. Así se reparten los elementos:
- Anclaje: «el escritorio de Andrés».
- Reformulación: «esa mesa de pino que heredó de su hermana».
- Caracterización: partes (libros, cuaderno, lámpara, taza) y propiedades (esquinas dobladas, subrayados amarillos, café frío).
- Asociación: «parecía más una bodega que un lugar de estudio».
- Contexto: «la noche antes del examen».
El texto expositivo: explicar un tema
El Portal Académico del CCH lo define como una estructura ligada al análisis y la síntesis, que explica algo por sus características, sus relaciones de causa y efecto o sus comparaciones con otras cosas. Presenta datos, hechos o conceptos y puede contener partes descriptivas. La unidad de Mejía Guzmán añade que busca presentar un fenómeno de la realidad de forma objetiva y clara, para que otros lo conozcan, y que es la modalidad propia de los textos que sistematizan conocimiento.
Esa unidad enumera sus rasgos. Usa un lenguaje claro, preciso y denotativo, con tecnicismos cuando hace falta; evita los adjetivos innecesarios y los juicios sin sustento; prefiere el presente de indicativo y las formas impersonales, como «se requiere» o «se aprecia», y empieza por delimitar o definir el asunto. El CCH señala además los conectores que hacen explícitas las relaciones entre ideas o introducen ejemplos. Sus géneros, según el CCH, incluyen folletos, libros de texto, enciclopedias, manuales, conferencias, ponencias, informes, apuntes y exámenes.
Este fragmento, escrito para esta guía, explica sin opinar: «La práctica de recuperación consiste en traer a la memoria lo estudiado sin mirar el material, por ejemplo, al responder preguntas o al reconstruir un esquema. Se distingue de la relectura porque obliga a recordar en lugar de volver a ver. En una revisión de diez técnicas de estudio, Dunlosky y sus colegas le asignaron una utilidad alta, junto con la práctica distribuida, que reparte el estudio en varias sesiones.» Fíjate en sus marcas:
- Definición inicial: «consiste en traer a la memoria lo estudiado».
- Presente e impersonal: «consiste», «se distingue».
- Conectores: «por ejemplo» introduce un ejemplo y «porque» una causa.
- Dato con fuente: la valoración de Dunlosky y sus colegas, sin opiniones del autor.
El texto argumentativo: defender una opinión
Según el CCH, el texto argumentativo se centra en el juicio y en tomar posición sobre un asunto polémico: defiende una tesis con argumentos y da una opinión fundamentada y crítica. Su propósito es persuadir, convencer o demostrar, y siempre supone dos o más posiciones posibles. La tesis es la idea en torno a la cual se debate.
El CCH describe cuatro partes: introducción, narración o exposición de hechos, argumentación y conclusión. Entre los tipos de argumentos menciona los de autoridad, las analogías, los datos científicos, la generalización y los ejemplos, y entre los recursos, las preguntas retóricas y la definición. La unidad de Mejía Guzmán, con base en Hernández (2016), propone un esquema más fino, con marco, tesis, argumentos, garantía o regla general, fuente, calificador y reserva. Sus géneros, según el CCH, van del artículo de opinión, el editorial y la columna a la reseña crítica, el debate, la carta al director y el texto publicitario.
Este fragmento, escrito para esta guía, toma partido: «Hay quien repasa releyendo sus apuntes la noche anterior. Sin embargo, conviene repasar con autoevaluaciones y no solo releer. Dunlosky y sus colegas, en su revisión de 2013, dieron utilidad alta a la práctica de recuperación y baja a la relectura. Además, responder preguntas deja ver qué falta aprender. Por eso, antes de tu próximo examen, cambia una sesión de relectura por una de preguntas.» Estas son sus partes:
- Introducción: presenta la costumbre que se discute, repasar releyendo.
- Tesis: «conviene repasar con autoevaluaciones y no solo releer», anunciada por «sin embargo».
- Argumento de autoridad: la valoración de Dunlosky y sus colegas.
- Argumento lógico: las preguntas dejan ver lo que falta, introducido por «además».
- Conclusión: una recomendación, introducida por «por eso».
Texto instructivo, dialogal y textos mixtos
El Portal Académico del CCH, en un objeto de aprendizaje de M. C. Carmona, explica que el texto instructivo recoge con precisión y en un orden lógico, secuencial, todos los pasos necesarios para realizar algo, aunque no se cuente con la ayuda de un experto. Tiene dos características básicas: usa el imperativo y se dirige al lector en segunda persona. Su ejemplo es una receta de cocina, y la conclusión del CCH es que se trata de un texto directo y claro, porque quien lo lee debe poder hacer lo que indica. Este fragmento, escrito para esta guía, da instrucciones para hacer tarjetas de repaso; fíjate en que cada paso empieza con un verbo en imperativo:
El diálogo aparece entre los propósitos que menciona el CCH, pero en los materiales consultados no tiene una unidad propia, así que aquí no le atribuimos rasgos que las fuentes no describen. Lo que sí explican las fuentes es que los tipos suelen combinarse. La unidad de Mejía Guzmán señala que en la mayoría de los textos predomina una modalidad, pero que tienden a combinarse: para defender una postura hay que exponer antes los hechos, y en una novela puede haber una explicación aunque lo que predomine sea la narración. El CCH añade que un texto expositivo puede contener partes descriptivas. Por eso, la pregunta útil no es «¿de qué tipo es?», sino «¿qué tipo predomina?».
- Corta hojas de papel en tarjetas del mismo tamaño.
- Escribe una pregunta del tema por un lado de cada tarjeta.
- Anota la respuesta por el otro lado, con tus palabras.
- Repasa leyendo la pregunta, responde en voz alta y voltea la tarjeta para comprobar.
Cómo reconocer los tipos de texto en un examen
Un método sencillo es seguir los dos criterios de clasificación que explica la UNAM. Primero, pregúntate por el propósito: qué quiere lograr el autor con el lector. Después, busca las marcas internas que confirman tu respuesta, como el tiempo de los verbos, los adjetivos o los conectores. Si el reactivo pregunta además por la intención del autor o por una conclusión que no está escrita, estás en el nivel inferencial que explica la guía de niveles de comprensión lectora. Esta tabla resume las preguntas clave y las marcas de cada tipo:
Practica con estos cinco fragmentos, escritos para esta guía. Antes de ver la respuesta, di qué tipo predomina en cada uno y qué marca te lo indicó. A: «Antes de empezar, apaga las notificaciones del teléfono y deja sobre la mesa solo el material que vas a repasar.» B: «La biblioteca del barrio era una sala larga y luminosa, con mesas de madera clara y un reloj redondo sobre la puerta.» C: «Cuando sonó el timbre, Marta entregó su examen, guardó la pluma y salió corriendo a buscar a su hermano.» D: «La práctica distribuida reparte el estudio de un tema en varias sesiones separadas por días.» E: «Mi hermana estudió toda la noche y al día siguiente se quedó dormida en el examen. Por eso pienso que dormir antes de una prueba importa tanto como repasar.»
Al resolver, evita tres confusiones. La primera es llamar narrativo a cualquier texto en pasado: si no ocurren acciones, como en el fragmento B, es descriptivo. La segunda es llamar expositivo a cualquier texto con datos: si los datos sirven para defender una opinión, el texto es argumentativo. La tercera es buscar un tipo puro, cuando la pregunta correcta es cuál predomina, como en el fragmento E. Para practicar con textos más largos, usa la guía de comprensión lectora para examen de admisión. Las respuestas:
- Narrativo: pregunta clave, ¿qué pasó?; marcas, verbos de acción en pasado, conectores temporales y personajes.
- Descriptivo: ¿cómo es?; adjetivos, partes y propiedades, y poca o ninguna acción.
- Expositivo: ¿qué es o cómo funciona?; presente, formas impersonales, definiciones y datos.
- Argumentativo: ¿qué opina el autor y por qué?; una tesis, argumentos y conectores como «sin embargo» o «por eso».
- Instructivo: ¿qué tengo que hacer?; imperativo, segunda persona y pasos en orden.
- A, instructivo: imperativo («apaga», «deja») y segunda persona.
- B, descriptivo: adjetivos («larga», «luminosa», «clara», «redondo»); está en pasado, pero no pasa nada.
- C, narrativo: un personaje, Marta, y acciones encadenadas en pasado («entregó», «guardó», «salió»).
- D, expositivo: una definición en presente, sin opinión.
- E, argumentativo con una narración: la anécdota de la hermana sirve como ejemplo, y «por eso pienso» introduce la tesis, que es lo que predomina.
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¿Cuáles son los tipos de texto?
La clasificación de Werlich, que recoge una unidad de la UNAM, distingue cuatro: narrativo, descriptivo, expositivo y argumentativo. El Portal Académico del CCH estudia además el instructivo y menciona el diálogo entre los propósitos posibles. Cada tipo se define por lo que busca: contar, mostrar cómo es algo, explicar, convencer o indicar pasos.
¿Qué diferencia hay entre un texto expositivo y uno argumentativo?
El expositivo explica un tema de forma objetiva, sin tomar partido; el argumentativo defiende una tesis con argumentos para convencer al lector. Los dos pueden usar datos, pero en el argumentativo los datos sirven para apoyar una opinión. Según una unidad de la UNAM, la exposición aparece también dentro de la argumentación.
¿Cómo identificar el tipo de texto en un examen?
Pregúntate primero qué quiere lograr el autor: contar, mostrar, explicar, convencer o indicar pasos. Luego confirma con las marcas: verbos en pasado y personajes en la narración, adjetivos en la descripción, presente e impersonal en la exposición, una tesis en la argumentación e imperativos en el instructivo.
¿Un texto puede ser de varios tipos a la vez?
Sí. Una unidad de la UNAM explica que en la mayoría de los textos predomina una modalidad, pero que suelen combinarse: una novela puede incluir una explicación y un texto argumentativo expone hechos antes de defender su tesis. Por eso, en un examen conviene preguntarse qué tipo predomina.
Fuentes consultadas
- M. Y. Gracida (2011), «Tipos de textos», en Textos Modelo, Portal Académico del CCH, UNAM — El tipo de texto se define por el propósito comunicativo.
- M. Y. Gracida (2011), «Texto narrativo», en Textos Modelo, Portal Académico del CCH, UNAM — Definición, rasgos, elementos afines y géneros del texto narrativo.
- M. Y. Gracida (2011), «Texto expositivo», en Textos Modelo, Portal Académico del CCH, UNAM — Definición, conectores y géneros del texto expositivo.
- M. Y. Gracida (2011), «Texto argumentativo», en Textos Modelo, Portal Académico del CCH, UNAM — Tesis, partes, tipos de argumentos y géneros del texto argumentativo.
- M. C. Carmona (2012), «Texto instructivo», en Propiedades textuales, Portal Académico del CCH, UNAM — Pasos en orden lógico, imperativo y segunda persona.
- Antonio Mejía Guzmán, «Tipología textual», Unidad de Apoyo para el Aprendizaje, FES Acatlán y CUAED, UNAM — Criterios de clasificación, tipología de Werlich, elementos de la descripción, rasgos de la exposición, esquema de la argumentación y textos mixtos.
- Dunlosky, Rawson, Marsh, Nathan y Willingham (2013) — Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques, Psychological Science in the Public Interest 14(1) — Dato usado en los fragmentos expositivo y argumentativo: utilidad alta para la práctica de recuperación y la distribuida, y baja para la relectura.
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